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Trastornos de Ansiedad
En Ingles
Todas las personas saben lo que es sentir ansiedad: los hormigueos en el
estómago antes de la primera cita, la tensión que usted siente cuando su jefe está
enojado, la forma en que su corazón late si usted est en peligro. La ansiedad lo
incita a actuar. Lo anima a enfrentarse a una situación amenazadora. Lo hace
estudiar más para ese examen y lo mantiene alerta cuando está dando un discurso.
En general, lo ayuda a enfrentarse a las situaciones.
Pero si usted sufre de trastorno de ansiedad, esta emoción normalmente útil
puede dar un resultado precisamente contrario: evita que usted se enfrente a una
situación y trastorna su vida diaria. Los trastornos de ansiedad no son sólo un caso
de "nervios." Son enfermedades frecuentemente relacionadas con la estructura
biológica y las experiencias en la vida de un individuo y con frecuencia son
hereditarias. Existen varios tipos de trastornos de ansiedad, cada uno con sus
características propias.
Un trastorno de ansiedad puede hacer que se sienta ansioso casi todo el
tiempo sin ninguna causa aparente. O las sensaciones de ansiedad pueden ser tan
incómodas que, para evitarlas, usted hasta suspenda algunas de sus actividades
diarias. O usted puede sufrir ataques ocasionales de ansiedad tan intensos que lo
aterrorizan e inmovilizan.
En el "National Institute of Mental Health" (NIMH), la agencia federal que lleva
a cabo y apoya la investigación relacionada con trastornos mentales, la salud mental
y del cerebro, los científicos están aprendiendo cada vez más y más respecto a la
naturaleza de los trastornos de ansiedad, sus causas y cómo mitigarlos.
Muchas personas confunden estos trastornos y piensan que los individuos
deberían sobreponerse a los síntomas usando tan sólo la fuerza de voluntad. El
querer que los síntomas desaparezcan no da resultado, pero hay tratamientos que
pueden ayudarlo. Es por esto que el NIMH ha preparado este folleto: para ayudarlo
a comprender estas situaciones, describir los tratamientos y explicar el papel que
juega la investigación en la lucha para vencer la ansiedad y otros trastornos
mentales.
Este folleto le ofrece explicaciones breves de trastorno de ansiedad generalizada,
de trastorno por pánico (que a veces se presenta acompañado de agorafobia), de fobias
específicas, de fobias sociales, de trastorno obsesivo-compulsivo y de trastorno
postraumático por tensión. Se puede obtener más información sobre algunos de estos
trastornos de ansiedad a través del NIMH o de otras fuentes. (Vea la lista al final
de este folleto).
Trastorno de Ansiedad Generalizada
Yo siempre pensé que era aprensivo. Me sentía inquieto y no podía descansar.
A veces estas sensaciones iban y venían. Otras veces eran constantes. Podian durar
días. Me preocupaba por la cena que iba a preparar para la fiesta o cuál sería un
magnífico regalo para alguien. Simplemente no podía dejar nada de lado.
Tenía serios problemas para dormir. Hubo ocasiones en que despertaba ansioso en la
manaña o en la mitad de la noche. Me costaba trabajo concentrarme aún mientras leía
el periódico o una novela. A veces me sentía un poco mareado. Mi corazón latia
apresuradamente o me golpeaba en el pecho. Esto me preocupaba aún más.
El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es mucho más de lo que una persona normal
con ansiedad experimenta en su vida diaria. Son preocupación y tensión crónicas aún
cuando nada parece provocarlas. El padecer de este trastorno significa anticipar
siempre un desastre, frecuentemente preocupándose excesivamente por la salud,
el dinero, la familia o el trabajo. Sin embargo, a veces, la raíz de la preocupación
es difícil de localizar. El simple hecho de pensar en pasar el día provoca ansiedad.
Las personas que padecen de TAG no parecen poder deshacerse de sus inquietudes aún
cuando generalmente comprenden que su ansiedad es mas intensa de lo que la situación
justifica. Quienes padecen de TAG también parecen no poder relajarse.
Frecuentemente tienen trabajo en conciliar el sueño o en permanecer dormidos. Sus
preocupaciones van acompañadas de síntomas físicos, especialmente temblores,
contracciones nerviosas, tensión muscular, dolores de cabeza, irritabilidad,
transpiración o accesos de calor. Pueden sentirse mareadas o que les falta el aire.
Pueden sentir náusea o que tienen que ir al baño frecuentemente. O pueden sentir
como si tuvieran un nudo en la garganta.
Depresion
La depresión frecuentemente acompaña a los trastornos
de ansiedad y, cuando esto sucede, también debe atenderse.
Los sentimientos de tristeza, apatía o desesperanza,
cambios en el apetito o en el sueño así como la
dificultad en concentrarse que frecuentemente
caracterizan a la depresión pueden ser tratados con
efectividad con medicamentos antidepresivos o,
dependiendo de la severidad del mal, con psicoterapia.
Algunas personas responden mejor a una combinación
de medicamentos y psicoterapia. El tratamiento
puede ayudar a la mayoría de las personas que
sufren de depresión.
Muchos individuos con TAG se sobresaltan con mayor facilidad que otras personas.
Tienden a sentirse cansados, les cuesta trabajo concentrarse y a veces también
sufren de depresión.
Por lo general, el daño asociado con TAG es ligero y las personas con ese trastorno
no se sienten restringidas dentro del medio social o en el trabajo. A diferencia de
muchos otros trastornos de ansiedad, las personas con TAG no necesariamente evitan
ciertas situaciones como resultado de su trastorno. Sin embargo, si éste es severo,
el TAG puede ser muy debilitante, resultando en dificultad para llevar a cabo hasta
las actividades diarias más simples.
El TAG se presenta gradualmente y afecta con mayor frecuencia a personas en su niñez
o adolescencia, pero también puede comenzar en la edad adulta. Es más común en las
mujeres que en los hombres y con frecuencia ocurre en los familiares de las personas
afectadas. Se diagnostica cuando alguien pasa cuando menos 6 meses preocupándose
excesivamente por varios problemas diarios.
Padecer de TAG siempre quiere
decir anticipar desastres,
frecuentemente preocuparse
demasiado por la salud,
el dinero, la familia o el
trabajo. Las preocupaciones
frecuentemente se presentan
acompañadas de síntomas físicos
tales como temblores,
tensión muscular y náusea.
En general, los síntomas de TAG tienden a disminuir con la edad. Un tratamiento
acertado puede incluir un medicamento llamado buspirone. Se éstan llevando a cabo
investigaciones para confirmar la efectividad de otros medicamentos como
benzodiazepinas y antidepresivos. También son útiles la técnica de terapia de
comportamiento cognoscitivo, las técnicas de relajamiento y de retroalimentación para
controlar la tensión muscular.
Trastorno de Pánico
Comenzó hace 10 años. Estaba sentada durante un seminario en un hotel y esta
sensación salió de la nada. Sentí que me estaba muriendo.
Para mí, un ataque de pánico es casi una experiencia violenta. Siento que me estoy
volviendo loca. Me hace sentir que estoy perdiendo el control en forma extrema. Mi
corazón late con fuerza, todo parece irreal y hay una fuerte sensación de calamidad
inminente.
Entre un ataque y otro existe este pavor y ansiedad de que van a regresar. El tratar
de escapar a estas sensaciones de pánico puede ser agotador.
Síntomas de un ataque de pánico
- Palpitaciones
- Dolores en el pecho
- Mareos o vértigos
- Náusea o problemas estomacales
- Sofocos o escalofríos
- Falta de aire o una sensación de asfixia
- Hormigueo o entumecimiento
- Estremecimiento o temblores
- Sensación de irrealidad
- Terror
- Sensación de falta de control
o estarse volviendo loco
- Temor a morir
- Transpiración
Quienes padecen de trastornos de pánico experimentan sensaciones de terror que les
llegan repentina y repetidamente sin previo aviso. No pueden anticipar cuando les
va a ocurrir un ataque y muchas personas pueden manifestar ansiedad intensa entre
cada uno al preocuparse de cuando y donde les llegará el siguiente. Entre tanto,
existe una continua preocupación de que en cualquier momento se va a presentar otro
ataque.
Cuando llega un ataque de pánico, lo más probable es que usted sufra palpitaciones y
se sienta sudoroso, débil o mareado. Puede sentir cosquilleo en las manos o
sentirlas entumecidas y posiblemente se sienta sofocado o con escalofríos. Puede
experimentar dolor en el pecho o sensaciones de ahogo, de irrealidad o tener miedo
de que suceda una calamidad o de perder el control. Usted puede, en realidad, creer
que está sufriendo un ataque al corazón o de apoplegía, que está perdiendo la razón o
que está al borde de la muerte. Los ataques pueden ocurrir a cualquier hora aún
durante la noche al estar dormido, aunque no esté soñando. Mientras casi todos los
ataques duran aproximadamente dos minutos, en ocasiones pueden durar hasta 10 minutos.
En casos raros pueden durar una hora o más.
Usted puede en realidad creer que está sufriendo
un ataque al corazón, que est volviéndose loco o que
está al borde de la muerte. Los ataques pueden
ocurrir a cualquier hora aún durante la noche
al estar dormido, aunque no esté soñando.
El trastorno de pánico ataca cuando menos al 1.6 por ciento de la población y es
doblemente más común en las mujeres que en los hombres. Puede presentarse a
cualquier edad, en los niños o en los ancianos, pero casi siempre comienza en los
adultos jóvenes. No todos los que sufren ataques de pánico terminan teniendo
trastornos de pánico; por ejemplo, muchas personas sufren un ataque y nunca vuelven
a tener otro. Sin embargo, para quienes padecen de trastornos de pánico es
importante obtener tratamiento adecuado. Un trastorno así, si no se atiende, puede
resultar en invalidez.
El trastorno de pánico frecuentemente va acompañado de otros problemas tales como
depresión o alcoholismo y puede engendrar fobias, relacionadas con lugares o
situaciones donde los ataques de pánico han ocurrido. Por ejemplo, si usted
experimenta un ataque de pánico mientras usa un elevador, es posible que llegue a
sentir miedo de subir a los elevadores y posiblemente empiece a evitar usarlos.
Las vidas de algunas personas han llegado a hacerse muy restringidas porque evitan
actividades diarias normales como ir al mercado, manejar un vehículo o, en algunos
casos hasta salir de su casa. O bien, pueden llegar a confrontar una situación que
les causa miedo siempre y cuando vayan acompañadas de su cónyuge o de otra persona
que les merezca confianza. Básicamente, evitan cualquier situación que temen pueda
hacerlas sentirse indefensas si ocurre un ataque de pánico. Cuando, como resultado
de este mal, las vidas de las personas llegan a ser tan restringidas como sucede en
casi una tercera parte de las personas que padecen de trastornos de pánico, se le
llama agorafobia. La tendencia hacia trastornos de pánico y agorafobia
tiende a ser hereditario. Sin embargo un tratamiento oportuno al trastorno de pánico
puede frecuentemente detener el progreso hacia la agorafobia.
Se han hecho estudios que demuestran que un tratamiento adecuado, un tipo de
psicoterapia llamada terapia de comportamiento cognoscitivo, medicamentos o
posiblemente una combinación de ambos, ayuda del 70 al 90 por ciento de las personas
con trastornos de pánico. Se puede apreciar una significante mejoría entre 6 a 8
semanas después de iniciarse el tratamiento.
Los medios usados en la terapia de comportamiento cognoscitivo enseñan al paciente a
ver las situaciones de pánico de manera diferente y enseñan varios modos de reducir
la ansiedad, por ejemplo haciendo ejercicios de respiración o acudiendo a técnicas
que dan nuevo enfoque a la atención. Otra técnica que se usa en la terapia de
comportamiento cognoscitivo, conocida como terapia de exposición frecuentemente puede
mitigar las fobias resultantes de un trastorno de pánico. En la terapia de
exposición, se expone poco a poco a las personas a la situación temida hasta que
llegan a hacerse insensibles a ella.
Algunas personas encuentran el mayor alivio a los síntomas del trastorno de pánico
cuando toman ciertos medicamentos recetados por el médico. Esos medicamentos, al
igual que la terapia de comportamiento cognoscitivo, pueden ayudar a prevenir ataques
de pánico o a reducir su frecuencia y severidad. Los dos tipos de medicamentos que
se ha comprobado son seguros y efectivos en el tratamiento del trastorno de pánico
son los antidepresivos y las benzodiazepinas.
Fobias
Las fobias suceden en distintas formas. Una fobia específica significa un miedo
a algún objeto o situación determinada. Una fobia social es el miedo a colocarse en
una situación sumamente vergonzosa en un medio social. Por último, la agorafobia,
que frecuentemente acompaña al trastorno de pánico es el miedo que siente la
persona de encontrarse en cualquier situación que pueda provocar un ataque de
pánico o de la cual le sea difícil escapar si éste llegara a ocurrir.
Fobias específicas
Tengo miedo de viajar en avión y por lo tanto ya no lo hago. Es una sensación horrible
la que siento cuando se cierra la puerta del avión y me siento metido en una trampa. Mi
corazón late fuertemente y sudo la gota gorda. Si alguien comienza a hablarme me pongo
tenso y me preocupo. Cuando el avión comienza a ascender no hace otra cosa que reforzar el
miedo de que no puedo salir de ahí. Me imagino que estoy perdiendo el control, que mi mente
danza como loca, que subo por las paredes, pero por supuesto, nunca lo hago. No me da miedo
que el avión se estrelle o que nos toque clima turbulento. Es únicamente esa sensación de estar
atrapado. Siempre que he querido cambiar de trabajo tengo que pensar "¿va a ser necesario
viajar en avión?" Por el momento solamente voy a lugares a los que pueda ir manejando o
por tren. Mis amigos siempre me dicen que, de todas maneras, no podría salirme de un tren
que va viajando a altas velocidades así que ¿por qué los trenes no me molestan? Yo les
contesto que éste no es un miedo racional.
Muchas personas experimentan fobias específicas, miedos intensos e
irracionales a ciertas cosas o situaciones; algunos de los más comunes son: perros,
espacios cerrados, alturas, escaleras eléctricas, túneles, manejar en carreteras, agua,
volar y heridas que produzcan sangre. Las fobias no son únicamente miedo extremo,
son miedo irracional. Usted puede esquiar en las montañas más altas con toda
facilidad pero siente pánico de subir al 10º piso de un edificio de oficinas. Los adultos
con fobias comprenden que sus miedos son irracionales pero frecuentemente
enfrentarse a los objetos o a las situaciones que las ocasionan o siquiera pensar en
enfrentarlos, ocasiona un ataque de pánico o ansiedad severa.
Las fobias no son únicamente
miedo extremo, son miedo
irracional. Usted puede esquiar
en las más altas montañas con
toda facilidad pero siente pánico
de subir al 10º piso de un edificio
de oficinas.
Las fobias específicas atacan a más de una de cada diez personas. Nadie
sabe exactamente qué las ocasiona aunque parece que son hereditarias y que son
más comunes en las mujeres. Generalmente las fobias aparecen primero en la
adolescencia o en la edad adulta. Comienzan repentinamente y tienden a ser más
persistentes que las que se inician en la niñez; de las fobias de los adultos
únicamente más o menos el 20 por ciento desaparecen solas. Cuando los niños
tienen fobias específicas, por ejemplo, miedo a los animales, esos miedos por lo
general desaparecen con el tiempo aunque pueden extenderse a la edad adulta.
Nadie sabe por qué persisten en algunas personas y desaparecen en otras.
Las personas con fobias no sienten la necesidad de recibir tratamiento, si les
es fácil evitar lo que les causa miedo. Sin embargo, en ocasiones tendrán que tomar
decisiones importantes en su carrera o en lo personal para evitar una situación que
les produzca fobia.
Cuando las fobias interfieren con la vida de una persona, el tratamiento puede
servir de ayuda. Un tratamiento efectivo generalmente involucra cierto tipo de terapia
de conocimiento cognoscitivo llamada insensibilización o terapia de exposición, en la
cual los pacientes se exponen gradualmente a lo que los asusta hasta que el miedo
comienza a desaparecer. Tres cuartas partes de pacientes se benefician
grandemente con este tratamiento. Los ejercicios de relajamiento y respiración
también contribuyen a reducir los síntomas de ansiedad.
No existe hasta ahora un tratamiento comprobado a base de medicamentos,
para fobias específicas, pero en ocasiones ciertas medicinas pueden recetarse para
ayudar a reducir los síntomas de ansiedad antes de que la persona se enfrente a una
situación de fobia.
Fobia Social
Yo no podía aceptar invitaciones ni ir a fiestas. Por un tiempo ni siquiera podía ir a
mis clases. En mi segundo ano de facultad tuve que quedarme en mi casa durante un semestre.
Mi miedo podía presentarse en cualquier situación social. Sentía ansiedad aún antes
de salir de mi casa y aumentaba al irme aproximando a mi clase, a la fiesta o adonde quiera
que iba. Sentía el estómago descompuesto y casi creía tener gripe. Mi corazón latía
fuertemente, las palmas de las manos se me llenaban de sudor y tenía la sensación de estar
separada de mí misma y de todos los demás.
Cuando entraba a un salón lleno de gente, me ruborizaba y sentía que todos los ojos
estaban puestos en mí. Me daba vergüenza pararme en un rincón yo sola pero no podía pensar
en qué decir a nadie. Me sentía tan torpe que me quería ir inmediatamente.
La fobia social es un miedo intenso de llegar a sentirse humillado en
situaciones sociales, especialmente de actuar de tal modo que se coloque uno en una
situación vergonzosa frente a las demás personas. Frecuentemente es hereditaria
y puede estar acompañada de depresión o de alcoholismo. La fobia social
frecuentemente comienza alrededor del principio de la adolescencia o aún antes.
Si usted sufre de fobia social tiene la idea de que las otras personas son muy
competentes en público y que usted no lo es. Pequeños errores que usted cometa
pueden parecerle mucho más exagerados de lo que en realidad son. Puede
parecerle muy vergonzoso ruborizarse y siente que todas las personas lo están
mirando. Puede tener miedo de estar con personas que no sean las más allegadas
a usted. O su miedo puede ser más específico, como el sentir ansiedad si tiene que
dar un discurso, hablar con un jefe o alguna otra persona con autoridad, o bien
aceptar una invitación. La fobia social más común es el miedo de hablar en público.
En ocasiones, la fobia social involucra un miedo general a situaciones sociales tales
como fiestas. Menos frecuente es el miedo de usar un baño público, comer fuera de
casa, hablar por teléfono o escribir en presencia de otras personas, como por
ejemplo, escribir un cheque.
Tratamiento para Trastornos de Ansiedad
Muchas personas con trastornos de ansiedad pueden ayudarse con un tratamiento. La terapia
para trastornos de ansiedad frecuentemente incluye medicamentos o formas específicas de
psicoterapia.
Los medicamentos, aunque no son curaciones, pueden ser muy efectivos para mitigar los síntomas
de ansiedad. En la actualidad, gracias a la investigación llevada a cabo por científicos en
el NIMH y otras instituciones de investigación, existen más medicamentos disponibles que antes
para el tratamiento de trastornos de ansiedad. De tal manera que, si un medicamento no da el
resultado buscado, generalmente hay otros que se pueden probar. Además, se están descubriendo
nuevos medicamentos para el tratamiento de los síntomas de ansiedad.
En casi todos los medicamentos que se recetan para el tratamiento de ansiedad, el médico
generalmente inicia al paciente con una dosis baja y gradualmente se la aumenta hasta llegar
a la dosis adecuada. Cada medicamento tiene efectos secundarios pero éstos por lo general se
llegan a tolerar o disminuyen con el tiempo. Si los efectos secundarios llegan a ser un
problema, el doctor puede aconsejar al paciente que deje de tomar el medicamento y que espere
una semana, o más tiempo en el caso de ciertas drogas, antes de probar uno nuevo. Cuando el
tratamiento está por terminarse, el doctor puede disminuir la dosis gradualmente.
Las investigaciones también han demostrado que la terapia de comportamiento y la terapia de
comportamiento cognoscitivo pueden ser efectivas para el tratamiento de varios trastornos de
ansiedad.
La terapia de comportamiento se concentra en cambiar acciones específicas y usa varias técnicas
para disminuir o detener un comportamiento indeseable. Por ejemplo, una técnica entrena a los
pacientes en respiración diafragm tica, un ejercicio especial de respiraci¢n que consiste
en respiraciones lentas, profundas, para reducir la ansiedad. Esto es necesario porque las
personas que tienen ansiedad frecuentemente sufren de hiperventilación, respirando rápidamente
cortas cantidades de aire que pueden provocar latidos rápidos del corazón, mareos y otros
síntomas. Otra técnica: terapia de exposición expone gradualmente a los pacientes a aquello
que los asusta y les ayuda a vencer sus miedos.
Al igual que la terapia de comportamiento, la terapia de comportamiento cognoscitivo enseña
a los pacientes a reaccionar en forma diferente en las situaciones y sensaciones corporales
que desatan los ataques de pánico y otros síntomas de ansiedad. Sin embargo, los pacientes
también aprenden a comprender la forma en que su manera de pensar contribuye a sus síntomas
y cómo cambiar sus pensamientos para disminuir la posibilidad de que los síntomas ocurran.
Este entendimiento de los patrones de pensamiento se combina con la técnica de exposición y
con otras terapias de comportamiento para ayudar a las personas a enfrentarse a las situaciones
que les causan miedo. Por ejemplo, alguien que se siente mareado durante un ataque de pánico
y teme que se va a morir puede recibir ayuda con la siguiente técnica que se usa en la terapia
de comportamiento cognoscitivo: el terapista le pide al paciente que dé vueltas en un mismo
lugar hasta que se marée. Cuando el paciente se alarma y comienza a pensar: "me voy a morir,"
él aprende a reemplazar ese pensamiento con otro más apropiado como "no es més que un pequeño
mareo; yo puedo controlarlo."
Aunque este trastorno frecuentemente se confunde con timidez, no son lo mismo. Las
personas tímidas pueden sentirse muy incómodas cuando están con otras personas, pero
no experimentan la extrema ansiedad al anticipar una situación social y no necesariamente
evitan circunstancias que las haga sentirse cohibidas. En cambio, las personas con una
fobia social no necesariamente son tímidas. Pueden sentirse totalmente cómodas con otras
personas la mayor parte del tiempo, pero en situaciones especiales, como NAMI Californianar en un
pasillo con personas a los lados o dando un discurso, pueden sentir intensa ansiedad. La
fobia social trastorna la vida normal, interfiriendo con una carrera o con una relación social.
Por ejemplo: un trabajador puede dejar de aceptar un ascenso en su trabajo por no poder
hacer presentaciones en público. El miedo a un evento social puede comenzar semanas
antes y los síntomas pueden ser muy agotadores.
Las personas con fobia social no necesariamente
son tímidas. Pueden sentirse totalmente
cómodas con otras personas la mayor parte del
tiempo, pero en situaciones especiales
pueden sentir intensa ansiedad.
Las personas con fobia social comprenden que sus sensaciones son irracionales. Sin
embargo, experimentan una gran aprensión antes de enfrentarse a la situación que temen
y harán todo lo posible para evitarla. Aún cuando puedan enfrentarse a lo que temen,
generalmente sienten gran ansiedad desde antes y están muy incómodas todo el tiempo.
Posteriormente, las sensaciones desagradables pueden continuar con la preocupación de
haber sido juzgados o con lo que los demás hayan pensado u observado respecto a ellos.
Aproximadamente el 80 por ciento de las personas que sufren de fobia social
encuentran alivio a sus síntomas cuando se les da tratamiento de terapia de comportamiento
cognoscitivo, de medicamentos, o una combinación de ambos. La terapia puede involucrar
aprender a ver los eventos sociales en forma diferente; exponerse a una situación social
aparentemente amenazadora de tal manera que les sea más fácil enfrentarse a ella;
además, aprender técnicas para reducir la ansiedad, adquirir habilidades sociales y practicar
técnicas de relajamiento.
Entre los medicamentos que han probado ser efectivos están los antidepresivos
llamados inhibidores MAO. Las personas que padecen de una forma específica de fobia
social llamada fobia de actuación han recibido ayuda de unos medicamentos llamados
bloques-beta. Por ejemplo, se puede recetar bloques-beta a músicos y otras personas con
este tipo de ansiedad para que los tomen en día en que van a actuar.
Trastorno obsesivo-compulsivo
No podía hacer algo sin un ritual. Estos rituales trascendían a todos los aspectos de mi vida.
Para mí, era muy importante contar. En la noche, cuando ponía mi despertador, tenía que hacerlo en
un número que no sumara un "mal" número. Si mi hermana tenía 33 años y yo 24, no podía dejar la
televisión en el canal 33 o en el 24. Me echaba champú tres veces en lugar de una porque tres
era un número de suerte y uno no lo era. Me demoraba mucho al leer porque contaba las líneas
de cada párrafo. Si estaba escribiendo una tarea para mi examen en la escuela no podía tener
cierto número de palabras en una línea si sumaban un mal número. Siempre estaba preocupada
pensando que si no hacía cierta cosa mis padres iban a morir. O me afligía hacer algo que
causara daño a mis padres lo cual era totalmente irracional. No podía usar nada que dijera
Boston porque mis padres eran de ahí. No podía escribir la palabra "muerte" porque me
preocupaba que algo malo sucediera.
El vestirme en las mañanas era muy difícil porque yo tenía una rutina y si me desviaba de ella,
tenía que volverme a vestir.
Yo sabía que esos rituales no tenían sentido pero no parecía que pudiera sobrepasarlas hasta
que me sometí a terapia.
El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno caracterizado por presentar
pensamientos o rituales de ansiedad que usted siente que no puede controlar. Si usted
padece de TOC, como se le conoce, puede estar plagado de pensamientos o imágenes
persistentes indeseables o por la necesidad urgente de celebrar ciertos ritos.
Usted puede estar obsesionado con los gérmenes o la mugre y en ese caso se lava
las manos una y otra vez. Puede estar lleno de dudas y sentir la necesidad de reconfirmar
las cosas repetidamente. Puede estar preocupado por pensamientos de violencia y teme
hacer daño a las personas que están cerca de usted. Puede pasar largos períodos de
tiempo tocando las cosas o contando; puede estar preocupado por el orden y la simetría;
puede tener pensamientos persistentes de llevar a cabo actos sexuales que le son
repugnantes; o puede afligirle tener pensamientos que van contra su religión.
Los pensamientos o las imágenes preocupantes se llaman obsesiones y los rituales que se
celebran para tratar de prevenirlas o disiparlas se llaman impulsos. No es placentero
celebrar estos ritos que se siente obligado a hacer; únicamente siente descanso temporal
de la incomodidad causada por la obsesión.
Muchas personas saludables pueden aceptar tener algunos de estos síntomas de
TOC, tales como revisar la estufa varias veces antes de salir de la casa. Pero se diagnostica
el trastorno únicamente cuando dichas actividades consumen cuando menos una hora al día,
son muy angustiosas o interfieren con la vida diaria.
Muchos adultos con este problema de salud reconocen que lo que están haciendo no
tiene sentido pero no pueden evitarlo. Sin embargo, muchas personas, especialmente niños
con TOC, pueden no comprender que su comportamiento está fuera de lo normal.
El TOC afecta a hombres y a mujeres aproximadamente en igual número y aflige a
más o menos 1 de cada 50 personas. Puede aparecer en la niñez, en la adolescencia o en
la edad madura pero como promedio se detecta en los jóvenes o en los adultos jóvenes. Un
tercio de los adultos con TOC experimentaron sus primeros síntomas en la niñez. El curso
que sigue la enfermedad es variable; los síntomas pueden ir y venir, mitigarse por un tiempo
o empeorar progresivamente. La evidencia de que se dispone sugiere que el TLC puede
venir de familia.
Los pensamientos o las imágenes preocupantes se llaman
obsesiones y los rituales que se celebran para tratar
de prevenirlas o disiparlas se llaman impulsos.
No es placentero celebrar estos ritos que se
siente obligado a hacer; únicamente siente descanso
temporal de la incomodidad causada por la obsesión.
La depresión u otros trastornos de ansiedad pueden acompañar al TOC. Además,
algunas personas con TOC sufren de trastornos alimenticios. También pueden evitar las
situaciones en las cuales tengan que enfrentarse a sus obsesiones. O pueden tratar, sin
éxito, de usar alcohol o drogas para calmarse. Si el TOC se agrava seriamente puede
interponerse entre una persona y su empleo o evitar que esa persona asuma
responsabilidades normales en su casa, pero por lo general no llega a esos extremos.
La investigación de los científicos apoyados por el NIMH y otros investigadores ha
dado como resultado obtener medicamentos y tratamientos de comportamiento que pueden
beneficiar a las personas con TOC. Una combinación de los dos tratamientos casi siempre
ayuda a la mayoría de los pacientes. Algunos individuos responden mejor a una terapia y
otros requieren una distinta. Dos medicamentos que han probado ser efectivos en el
tratamiento del TOC son la clomipramina y el fluoxetin. Sin embargo, varios más parecen
ser prometedores y podrán obtenerse en un futuro cercano.
La terapia de comportamiento, específicamente una llamada prevención por exposición
y respuesta también ha demostrado ser buena en el tratamiento del TOC. Consiste en
exponer a la persona a lo que causa el problema y luego ayudar a el o la paciente a hacer
a un lado el ritual acostumbrado; por ejemplo, hacer que el o la paciente toque algo sucio y
después no se lave las manos. Esta terapia frecuentemente tiene éxito en pacientes que
completan un programa de terapia de comportamiento, aunque los resultados han sido
menos favorables en algunas personas con TOC y con depresión.
Trastorno postraumático por tensión
Fui violada a los 25 años. Por mucho tiempo hablé de esa violación a un nivel intelectual
como si fuera algo que le hubiera pasado a otra personas. Yo sabía muy bien que me había pasado
a mí, pero sencillamente no existía una sensación. Por un tiempo me saqué el bulto de encima.
Empecé a tener recuerdos retrospectivos. Me llegaban como un golpe de agua. Estaba
aterrorizada. Repentinamente comencé a revivir la violación. Cada momento era sobrecogedor.
Sentía que mi cabeza se movía un poco, sacudiéndose, pero eso no era verdad. Me sofocaba o
se me secaba la boca y mi respiración cambiaba. Estaba como suspendida. No sentía el cojín
sobre el cual estaba sentada o que mi brazo estaba tocando un mueble. Parecía estar dentro de
una burbuja como si flotara. Era de dar miedo. Tener recuerdos retrospectivos puede causar
opresión. Lo deja a uno agotado.
La violación tuvo lugar una semana antes de Navidad y me siento como un hombre lobo cerca
de esas fechas. El cambio a ansiedad y miedo es increíble.
El trastorno postraumático por tensión (TPT) es una condición debilitante que sigue
a un evento de terror. Frecuentemente, las personas que sufren de TPT tienen
persistentemente memorias y pensamientos espantosos de su experiencia y se sienten
emocionalmente paralizadas, especialmente hacia personas que antes estuvieron cerca de
ella. El TPT, conocido antes como sobresalto por proyectil o fatiga de batalla, fue traída a
la atención pública por los veteranos de guerra pero puede ser el resultado de varios otros
incidentes traumáticos. Incluyen rapto, graves accidentes como choques de automóviles o
de trenes, desastres naturales como inundaciones o temblores, ataques violentos tales como
asaltos, violaciones o tortura, o ser plagiado. El evento que desata este trastorno puede ser
algo que amenace la vida de esa persona o la vida de alguien cercano a ella. O bien, puede
ser algo que vio, como por ejemplo la destrucción en masa después de la caída de un
aeroplano.
Cualquiera que sea la razón del problema, algunas personas con TPT repetidamente
vuelven a vivir el trauma en forma de pesadillas y recuerdos inquietantes durante el día.
Pueden también experimentar problemas de sueño, depresión, sensación de indiferencia o
de entumecimiento o se sobresaltan fácilmente. Pueden perder el interés en cosas que
antes les causaban alegría y les cuesta trabajo sentir afecto. Es posible que se sientan
irritables, más agresivas que antes o hasta violentas. El ver cosas que les recuerdan el
incidente puede ser molesto, lo que podría hacerles evitar ciertos lugares o situaciones que
les traigan a la mente esas memorias. Los aniversarios de lo que sucedió frecuentemente
son muy difíciles.
Sucesos ordinarios pueden servir de
recordatorios del trauma y ocasionar recuerdos
inquietantes o imágenes intrusas. Los
aniversarios de lo que sucedió frecuentemente
son muy difíciles.
El TPT puede presentarse en cualquier edad, incluyendo la niñez. El trastorno puede
venir acompañado de depresión, de abuso de substancias químicas o de ansiedad. Los
síntomas pueden ser ligeros o graves; las personas pueden irritarse fácilmente o tener
violentos arranques de cólera o de mal humor. En casos severos, los afectados pueden
tener dificultad para trabajar o para socializar. En general, los síntomas pueden ser peores
si el evento que los ocasiona fue obra de una persona, como en el caso de violación, a
comparación de uno natural como es una inundación.
Los eventos ordinarios pueden traer el trauma a la mente e iniciar recuerdos
retrospectivos o imágenes intrusas. Un recuerdo retrospectivo puede hacer que la persona
pierda contacto con la realidad y vuelva a vivir el evento durante un período de unos
segundos o por horas o, muy raramente, por días. Una persona que tiene recuerdos
retrospectivos que pueden presentarse en forma de im genes, sonidos, olores o
sensaciones, generalmente cree que el evento traumático está volviendo a repetirse.
No todas las personas traumatizadas sufren un verdadero caso de TLT o
experimentan TLT en lo absoluto. Se diagnostica TLT únicamente si los síntomas duran más
de un mes. En aquellas personas que tienen TLT, los síntomas generalmente comienzan
tres meses después del trauma y el curso de la enfermedad varía. Hay quienes se
recuperan dentro de los siguientes 6 meses; a otros, los síntomas les duran mucho más
tiempo. En algunos casos, la condición puede ser crónica. Ocasionalmente, la enfermedad
no se detecta sino hasta varios años después del evento traumático.
Los medicamentos antidepresivos y los que se recetan para aminorar la ansiedad,
pueden disminuir los síntomas de la depresión y los problemas de sueño; y la psicoterapia,
incluyendo la terapia de comportamiento cognoscitivo, es una parte integral del tratamiento.
En ocasiones el exponerse a lo que el trauma recuerda, como parte de la terapia, por
ejemplo, regresar a la escena de una violación, puede ayudar. Además, el apoyo de los
familiares y amistades puede agilizar la recuperación.
Cómo recibir ayuda en los casos de trastornos de ansiedad
Si usted o alguna persona a quien usted conoce tiene síntomas de ansiedad, lo mejor
que puede hacer inicialmente es ver al médico familiar. Un médico puede ayudarlo a
determinar si los síntomas son debidos a un trastorno de ansiedad, a alguna otra condición
médica o a ambos. Más frecuentemente, el siguiente paso para recibir tratamiento en un
trastorno de ansiedad es ser recomendado a un profesional de salud mental.
Entre los profesionales que pueden ayudar están los psiquiatras, los psicólogos, los
trabajadores sociales y los consejeros. Sin embargo, es mejor buscar a un profesional que
tenga entrenamiento especializado en terapia de comportamiento cognoscitivo o en
terapia de comportamiento y que esté dispuesto a usar medicamentos en caso de que sean
necesarios.
Condiciones Coexistentes
Muchas personas padecen de un sólo tipo de
trastorno de ansiedad y nada más, pero no
es raro que un trastorno de ansiedad venga acompañado
de otra enfermedad como por ejemplo
depresión, problemas alimenticios, alcoholismo,
abuso de substancias químicas u otro
trastorno de ansiedad. Frecuentemente quienes
padecen de un trastorno de pánico o fobia
social, por ejemplo, también experimentan
la intensa tristeza y desaliento asociado
con la depresión, o se hacen adictos al alcohol.
En esos casos, estos problemas también
necesitarán atenderse.
A veces los psicólogos, los trabajadores sociales y los consejeros trabajan unidos con
un psiquiatra u otro médico, quien receta los medicamentos cuando éstos se requieren. Para
algunas personas la terapia de grupo o la de grupos de auto-ayuda son una parte útil del
tratamiento. A muchas personas les es más útil una combinación de estas terapias.
Cuando usted busca a un profesional de cuidado de la salud es importante que
pregunte qué tipos de terapia usa generalmente o si tiene medicamentos disponibles. Es
importante que usted se sienta cómodo con la terapia. De no ser éste el caso, busque ayuda
en otro lado. Sin embargo, si usted ha estado tomando medicamentos, es importante no
cortar abruptamente el uso de algunos de ellos, sino irlos rebajando bajo la supervisión de
su médico. Asegúrese de preguntar a su médico cómo dejar de tomar un medicamento.
Recuerde, sin embargo, que cuando usted encuentra a un profesional del cuidado de
la salud con el cual se siente satisfecho, ustedes dos están trabajando en equipo. Entre los
dos podrán desarrollar un plan para su tratamiento del trastorno de ansiedad que pueda
involucrar medicamentos, terapia de comportamiento, o terapia de comportamiento
cognoscitivo, que consideren apropiado. Sin embargo, los tratamientos para trastornos de
ansiedad no necesariamente dan resultado inmediatamente. Su méico o terapista puede
pedirle que siga un plan especíico de tratamiento por varias semanas para determinar si le
está dando resultado.
El NIMH continúa su búsqueda de nuevos y mejores tratamientos para las personas
con trastornos de ansiedad. El Instituto apoya un programa muy amplio y multifacético sobre
trastornos de ansiedad; sus causas, diagnóstico, tratamiento y prevención. Esta
investigación involucra estudios de trastornos de ansiedad en los humanos así como
investigaciones de la base biológica sobre ansiedad y sus fenómenos, en los animales. Es
parte de un esfuerzo masivo para vencer a los más grandes trastornos mentales; es un
esfuerzo que se está llevando a cabo durante la década de los 90 que el Congreso ha
designado como la Década del Cerebro.
Para Más Información
- Anxiety Disorders Association of America
- Dept. A
- 6000 Executive Boulevard, Suite 513
- Rockville, MD 20852
- (301) 231-9350
- Freedom from Fear
- 308 Seaview Avenue
- Staten Island, NY 10305
- (718) 351-1717
- National Anxiety Foundation
- 3135 Custer Drive
- Lexington, KY 40517-4001
- (606) 272-7166
- Obsessive Compulsive (OC) Foundation, Inc.
- PO Box 70
- Milford, CT 06460
- (203) 878-5669
- American Psychiatric Association
- 1400 K Street, NW
- Washington, DC 20005
- (202) 682-6220
- American Psychological Association
- 750 1st Street, NE
- Washington, DC 20002-4242
- (202) 336-5500
- Association for the Advancement
- of Behavior Therapy
- 305 7th Avenue
- New York, NY 10001
- (212) 647-1890
- National Alliance for the Mentally Ill
- 200 N. Glebe Road, Suite 1015
- Arlington, VA 22203-3754
- (800) 950-NAMI (-6264)
- National Institute of Mental Health
- Información Gratuita:
- Depresión: 1-800-421-4211
- Pánico y Otros Trastornos
- de Ansiedad: 1-800-647-2642
- National Mental Health Association
- 1201 Prince Street
- Alexandria, VA 22314-2971
- (703) 684-7722
- National Mental Health Consumers'
- Self-Help Clearinghouse
- 1211 Chestnut Street
- Philadelphia, PA 19107
- (800) 553-4539
- Phobics Anonymous
- PO Box 1180
- Palm Springs, CA 92263
- (619) 322-COPE (-2673)
- Society for Traumatic Stress Studies
- 60 Revere Drive, Suite 500
- Northbrook, IL 60062
- (708) 480-9080
Este folleto fue escrito por Marilyn Dickey, escritora independiente en Washington, DC.
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